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no som res!anton, 26/11/2010 a les 11:10
A França, un foto feta per un radar només es vàlida si les autoritats et paren, aquí al països mes dictatorials la foto serveis per denunciar, cobrar i prou mes, i si vols recórrer per mostrar si es cert o no, no hi ten res a fer, sempre es perd, les autoritats sempre tenen raó, el ciutadà sempre es culpable, es difícil de defensar-se, i qui no en diu que hi ha manipulacions ? tant dels aparells o be favoritismes ? ja sabem que la corrupció esta al ordre del dia, siguin de a on siguin, no hi ha politics ni autoritats que tinguin les mans netes. El ciutadà nomes serveis per pagar, pagar, pagar i en sense cap dret, només tenen drets aquells que estan o be en el poder, o tenen amics, per la gran majoria som “res”

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Recaudar aquets es la questioSant Paganini, 25/11/2010 a les 19:47
Una multa del 29/09/2010, m’ha arribat el 19/11/2010, amb dret al 50 % de descompta (ep! no té-ho perdis 300€ ) fins el dia 06/12/2010, o sigui que solament disposo de 16 dies, per esbrinar quelcom baix fer, per no anar a 50Km. si no a 71Km. Això ma passat una carretera comarcal depenen del Ajuntament de Calonge(sembla que per pogué arribar a final de mes) ara recorren a un radar mòbil, col•locat en espais prou adients per caçar capitalistes a 150€ la foto. Aquesta denuncia no amb permet cap dret a confirmar-la, sota pèrdua de la bonificació. Això es democràcia?!! Amb sento com si estigues al Oest Amèrica, jugant contra un jugador amb les cartes marcades!. Però no mes tinc el dret i la obligació de pagar aquets 150€, que aquet Ajuntament, tan preocupat per les infraccions amb condemna a pagar, si no es que prefereixi recorre a la administració , cosa tan inútil, com anar a pesca dins d`una galleda buida.

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Entrar por la manga y salir por el cabezón Eduardo González Palomar (Manlleu), 25/11/2010 a les 16:11
Legión son los que desde instituciones públicas en Catalunya -ayuntamientos- se arrogan facultades que nadie en democracia les ha otorgado. Sin embargo, con las facultades que legalmente sí son inherentes al ilustre cargo de alcalde, sólo me resta interpelar a nuestros contemporizadores representantes democráticos (legislativos, ejecutivos y judiciales) para que tengan seriamente en consideración la necesidad de inhabilitar para las funciones que la pública ocupación trae aparejadas con urgencia a aquellos que incurren en flagrantes alcaldadas contra el “desamparado” ciudadano. La impunidad con la que actúan últimamente, amén de ser enormemente preocupante, socaba toda confianza en una ley que ha de mantener, sin excepción alguna, a todos los hijos de vecino bajo su imperio pero también bajo su paraguas protector. Muchos de aquellos de los que con más razón deberían predicar con el buen ejemplo ante el pueblo llano para alcanzar cierta autoridad moral ante sus convecinos, son los primeros en desprestigiar el ordenamiento jurídico establecido al vulnerar el código legal vigente. Los mismos que no vacilan un instante en aplicar la misma ley que ellos mismos incumplen con desmesurada saña para extorsionar ciudadanos por motivos ideológicos, lingüísticos, recaudatorios… o por complicados e inexplicables delirios de grandeza. En resolución, al tiempo que demasiados alcaldes se jactan públicamente de incumplir preceptos legales, discriminar “antipáticos”, excluirse moralmente de la Constitución e incluso mofarse de los que osen desde el mero y liso rango de ciudadano llamarlos al orden; ahora hasta la coyuntura tecnológica también podría formar parte de los mecanismos que les permitiesen perfeccionar sus abusos, armados de simples y versátiles cámaras de fotografía digital, al registrar todas aquellas infracciones que la diligencia de sus subordinados esté en disposición de recoger y, sin embargo, posteriormente multar selectivamente con el ardid de evitar dejar la notificación de la sanción en el limpiaparabrisas de los vehículos bajo peregrinas excusas: la intolerancia y el sectarismo ideológico unido a la perentoria necesidad de financiación local pueden agudizar el ingenio que es un primor.