Dice la secta que el referéndum del 6 de diciembre de 1978, mediante el cual los catalanes ratificaron la Constitución con un 90'4% de los votos y una participación del 67'71% (B.O.E. nº 305 de 22 de diciembre de 1978,
http://maty.galeon.com/NB-imagenes/hemeroteca/referendum-constitucional-provincias-1978.png), no fue legal ni democrático. Como tampoco considera que lo son las numerosas elecciones generales, autonómicas y municipales que vienen celebrándose desde la Transición, y en las que el separatismo, representado en Cataluña por Escoria Republicana, saca casi tan pocos votos como el PPC.
Para la secta la auténtica democracia consiste en esas mamarrachadas, esas bufonadas, esas astracanadas, esas pantomimas, esas charlotadas (con payasos y enanos, pero sin suelta de vaquillas) que va montando en domingo por los feudos rurales del separatismo para catetos ociosos y mediocres ávidos de protagonismo o subvención. Y a fin de que hagan bulto y engrosen las cifras de participación, ponen a votar a inmigrantes ilegales, sin papeles, y a influenciables menores de edad también. Porque la secta sentencia que un adolescente de 16 años, que en el mundo civilizado legalmente no puede ni comprarse un paquete de Marlboro, ni beber cerveza, ni firmar un contrato, ni conducir un coche, ni solicitar una tarjeta de crédito, sí tiene en cambio madurez suficiente para decidir el destino de toda una nación: la española.
Del Clearasil. el Súper POP y Hannah Montana a la urna; de la patera en el Estrecho al sufragio despendolado. Y todo ello con un DNI de cachondeo vendido por un vivales de Tarrasa a 11 euros la unidad como única identificación necesaria para sumarse al pitorreíllo.
Y es que ya de por sí la consulta circense, amén de inconstitucional, es fraudulenta, pues las papeletas plantean una pregunta totalmente engañosa: "¿Está usted de acuerdo con que Cataluña se convierta en un Estado de Derecho independiente, democrático y social integrado en la Unión Europea?" Pero la secta ha ocultado convenientemente al populacho entusiasta que si Cataluña se secesionase, quedaría de forma automática excluida de la Unión Europea. Que debería ponerse a la cola durante años -o décadas- para solicitar su ingreso (detras de, entre otros países, Turquía y las nuevas nacioncitas balcánicas), que España podría vetar éste a perpetuidad, y que, mientras, las exportaciones catalanas a los países europeos tendrían que pagar caros aranceles y estarían restringidas en su cantidad o tonelaje por severas cuotas anuales impuestas desde Bruselas.
Tampoco ha dicho nada sobre que el 79% de lo que esta región produce lo compra el resto de España.
La secta miente y silencia esa realidad a los "votantes" para que no se le desmonte el chiringuito antes de tiempo, antes de que los líderes mesiánicos afiancen su poder caciquil en la nueva "nación" venidera.