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OPINIÓ

Catalunya inmaterial

per Jonathan Martínez, 24 de novembre de 2022 a les 20:00 |

«Podemos pasarnos la vida en los tribunales defendiendo argumentos hasta que el peso de lo material acabe aplastando las ideas»

Llegeix aquí la versió en català de l'article de Jonathan Martínez.

Leo que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya no cree que Roger Torrent y la Mesa del Parlament
cometieran ningún delito en 2019, cuando tramitaron resoluciones a favor de la autodeterminación y en contra de la monarquía. La sentencia absolutoria señala que aquellos textos no eran más que palabras sin posibilidad de “materializarse”. Resalto la palabra “materializarse” porque los medios la han resaltado y porque intuyo que ahí es donde se encuentra la madre del cordero.



Dice Torrent que estamos ante una buena noticia para la libertad de expresión. "El Parlament ha de tener autonomía para hablar de todo lo que interese a la ciudadanía, también sobre autodeterminación y monarquía". Siempre es agradable que las cacerías de otros tiempos, sostenidas sobre argumentos quebradizos, se disuelvan poco a poco en los juzgados. El proceso contra la Mesa del Parlament no fue más que una infamia en un tiempo en que no escasearon las infamias.

Sin embargo, si uno abre el foco y adquiere perspectiva, se sentirá en la obligación de moderar su optimismo. Porque la sentencia del TSJC deja una instrucción un tanto ácida: los parlamentos autonómicos pueden debatir ideas peligrosas con tal de que ese peligro no se “materialice”. Se ha criticado a menudo que los independentistas no se ocupan de cuestiones materiales y ahora vienen los tribunales a enmendar la plana.


Materializar: "dar naturaleza material y sensible a un proyecto, a una idea o a un sentimiento". Dicho así, parecería que un país pudiera crearse como por ensalmo tras la firma apresurada de unas leyes en un debate parlamentario. En la práctica, sin embargo, la preservación de un Estado tiene que ver con el control militar de un territorio. Si la Mesa del Parlament estuvo lejos de expedir leyes, mucho más lejos estuvo de desplegar soldados en la frontera aragonesa.

A menudo me acuerdo de Transnistria, un país que casi nadie reconoce y que no existe en el mundo ideal de los mapas, pero que es tan material como cualquier país independiente. Basta conducir un vehículo por las carreteras del este de Moldavia para tropezarse de bruces con la realidad. En algún momento del trayecto, unos amables o no tan amables militares nos darán la bienvenida a un territorio que ondea su bandera rojiverde, que paga en rublo transnistrio y que elige a su presidente con unas mayorías sospechosas.


Me dirán que Transnistria no puede ser ejemplo de nada, pero si hablamos de "materializar" y de "autodeterminación", la referencia es pertinente. Mucho más ahora que la Justicia británica ha negado a los escoceses la posibilidad de celebrar un referéndum sobre la independencia. La ministra Sturgeon ha denunciado lo que es evidente para todos. Que "el Reino Unido no es una unión voluntaria de naciones".

Supongo que tanto Torrent como Sturgeon han entendido el mensaje. Podemos pasarnos la vida de tribunal en tribunal defendiendo cualquier argumento hasta que el peso de lo material termine aplastando por la fuerza las ideas.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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