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OPINIÓ

Barrionuevo, las palabras y los hechos

per Jonathan Martínez, 10 de novembre de 2022 a les 20:00 |

«Gutiérrez Argüelles acabó dirigiendo la Policía en Barcelona. No formulo conclusiones. Las palabras siempre terminan aplastadas por los hechos»

Llegeix aquí la versió en català de l'article de Jonathan Martínez.

Todo sucede en octubre de 1983. El martes 18, cuatro policías españoles tratan de secuestrar a Joxe Mari Larretxea en Hendaia. Es el ministro José Barrionuevo quien ha dado la orden, pero sus agentes van a terminar en la prisión de Pau. Han embestido la moto de Larretxea, lo han acorralado a patadas y están a punto de sedarlo y de cargarlo en el maletero cuando aparece un gendarme francés y pone fin a la faena. La prensa reproduce la versión ministerial: un accidente de tráfico.

En aquel instante, Joxean Lasa y Joxi Zabala se encuentran en la residencia del gobernador civil de Gipuzkoa, Julen Elorriaga. Los ha secuestrado un comando de guardia civiles en Baiona y el sótano de La Cumbre es un lugar apartado y discreto donde los vecinos no escucharán los aullidos de los detenidos mientras les arrancan las uñas y los dientes. El general Rodríguez Galindo aceptará la responsabilidad del doble crimen. Resulta inverosímil, eso sí, que el Gobierno español haya ordenado el secuestro de Larretxea, pero desconozca el de Lasa y Zabala.



El lunes 24, Felipe González recibe en La Moncloa a Manual Fraga, líder de la oposición. El Gobierno no quiere hacer público el motivo del encuentro, pero pronto trasciende que González busca el respaldo de Alianza Popular para sus nuevas medidas antiterroristas. La revista Tiempo da cuenta de la reunión y expone que esas medidas “en otros países democráticos, en las mismas circunstancias, se llaman guerra sucia”. Bastará una hora de charla amistosa para que Fraga conceda carta blanca.

El 3 de noviembre, González explica al Congreso que ya no hay espacio para las soluciones políticas. Fraga apoya al presidente al tiempo que le exige contundencia. Estamos, dice, "ante un tema de guerra revolucionaria" y por eso duda que el marco de la Constitución "pueda ser suficiente". Juan María Bandrés y Santiago Carrillo se preguntan si no se está llamando a la guerra sucia y Fraga salta en la réplica: "No se puede hablar de guerra sucia cuando de lo que se trata es del derecho más elemental de los derechos, que es el derecho de legítima defensa". Mientras el hemiciclo dirime estos pormenores, los cuerpos de Lasa y Zabala empiezan a pudrirse en una fosa de Bussot.


En diciembre, Francia va a liberar a los policías que han tratado de secuestrar a Larretxea. José Barrionuevo agasaja en el restaurante Tres Molinos de Barcelona al inspector Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles, jefe de la operación, y le regala un reloj. En ese mismo momento, Segundo Marey aguarda encapuchado en una cabaña de Colindres. Barrionuevo va a pagar en el penal de Guadalajara por el secuestro. Pasará tres meses preso. Gutiérrez Argüelles va a ser condenado en Baiona por intentar secuestrar a Larretxea. Ni siquiera se presentará al juicio y terminará dirigiendo el 091 de la Policía en Barcelona. Perdonad que no formule conclusiones. Las palabras siempre terminan aplastadas por los hechos.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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