1 de 10
OPINIÓ

Empate infinito

per Jonathan Martínez, 15 de setembre de 2022 a les 20:00 |

«La teoría del empate infinito dice que dos partes llegan a un acuerdo cuando no tienen la fuerza suficiente para conseguir una victoria definitiva»

Llegeix aquí la versió en català de l'article de Jonathan Martínez

Hace más de tres mil años, en el valle del río Orontes, los egipcios y los hititas se enfrentaron a cara de perro en la batalla de Qadesh. Dicen que nunca antes se habían desplegado tantos carros en un lance bélico y el choque fue tan parejo que ambos imperios se reclamaron vencedores. En Tebas, los muros del Ramesseum celebran la victoria egipcia. Las fuentes hititas, en cambio, afirman que Muwatalli II hizo morder el polvo a los soldados de Ramsés II. La historia solo puede ser una, pero las interpretaciones casi siempre se bifurcan.

La batalla de Qadesh precedió al que fue tal vez el primer tratado de paz de todos los tiempos. Aquel pacto, que trajo más de un siglo de prosperidades, abordaba dos grandes preocupaciones que todavía hoy anudan los diferentes conflictos vigentes en el mundo: límites territoriales y represaliados políticos. Por mucho que muden los paisajes y los tiempos, la naturaleza de los desencuentros entre países permanece intacta y sus claves más profundas sirven de guía también en nuestros días.
 
Años después del Acuerdo de Viernes Santo, me encontré en Belfast con varios líderes católicos y protestantes que hacían balance de la paz. De todas las enseñanzas que fluyeron en aquellos días, me quedo con dos nociones primordiales. En primer lugar, la teoría del empate infinito. El acuerdo de paz llegó cuando ambas partes aceptaron que no tenían fuerza suficiente para obtener una victoria definitiva. En segundo lugar, el valor de la empatía. Nadie debería firmar ningún acuerdo que ambas partes no puedan considerar un triunfo.

Esta semana, la prensa capea la resaca de la Diada con un abanico de reflexiones más o menos previsibles. De fondo suena el arrastre de sillas de la mesa de negociación entre Sánchez y Aragonès. Dice El Periódico que ha caído el apoyo a la independencia. Dice el Ara que han reinado la confusión y los mensajes contradictorios. Dice La Vanguardia que ha triunfado la división. Dice El País que las calles se han vuelto contra el Govern. Dice El Punt Avui que la gente nunca falla.

Ni Girona es Derry ni Felipe VI es Ramsés II, pero el proceso catalán nos ha dejado algunos episodios de guerra y paz que merecen una meditación. Para empezar, cabe recordar lo más obvio: que la mesa negociadora puede morir en 2023 cuando se activen los pulsos electorales. Para seguir, habrá que repetir lo más elemental: que en España no hay un debate abierto sobre la autodeterminación y que una paz con un puñado de indultos no es una paz con amnistía. Firmar un trato precario solo sirve para aplazar las hostilidades.

En el empate infinito irlandés, el gobierno británico aceptó un referéndum y una solución para los presos. El empate infinito catalán, al contrario, continúa enmarañado. Y es que el Govern sí reconoce que no dispone de fuerza suficiente para imponer sus criterios, pero Sánchez está forzando una negociación que la otra parte a duras penas puede exhibir como un triunfo.

 

Mostra el teu compromís amb Nació.
Fes-te'n subscriptor per només 59,90€ a l'any, perquè és el moment de fer pinya.

Fes-te'n subscriptor

 

Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
Més articles de l'autor
24/11/2022

Catalunya immaterial

24/11/2022

Catalunya inmaterial

10/11/2022

Barrionuevo, les paraules i els fets

10/11/2022

Barrionuevo, las palabras y los hechos

27/10/2022

La Bíblia i l'espasa

27/10/2022

La Biblia y la espada

13/10/2022

Als marges

13/10/2022

En los márgenes

29/09/2022

Pixar en companyia

29/09/2022

Mear en compañía

Participació