opinión

La memoria de Gustau Muñoz

«La Transición no solo permitió a las élites franquistas vestir un impoluto uniforme de demócratas, sino que tejió alrededor un escudo de encubrimientos»

per Jonathan Martínez, 7 de juliol de 2022 a les 20:00 |
Llegeix aquí la versió en català de l'article de Jonathan Martínez

A Gustau Muñoz lo mataron por la espalda.
Tenía dieciséis años y era militante comunista. Con el duelo aún reciente, su familia y sus amigos instalaron una placa de mármol en el número 34 de la calle Ferran de Barcelona. A su alrededor aparecen y desaparecen los ramos de flores. Un pequeño jardín de la memoria y una letra pequeña: "Asesinado por las fuerzas de ocupación el 11 de septiembre de 1978".


Una de las manifestaciones de aquella Diada, la que celebraba Gustau, enarboló ese mismo lema: "Fuera las fuerzas de ocupación". Los agentes de la Brigada Político-Social se habían infiltrado en el tumulto. Era la policía de Rodolfo Martín Villa, el ministro falangista que ya llevaba sobre su conciencia una indigna lista de manifestantes abatidos a tiros. Germán Rodríguez. Joseba Barandiaran. Elvira Parcero.

El caso de Gustau Muñoz se ha abierto camino en el Parlament de Catalunya, que reclama investigar la responsabilidad de Martín Villa por crímenes de lesa humanidad. A falta de justicia en España, las víctimas del Estado han tenido que pedir amparo en Argentina. La Transición no solo permitió a las élites franquistas vestir un impoluto uniforme de demócratas, sino que además tejió alrededor de sus crímenes un escudo de encubrimientos que nadie ha conseguido aún vulnerar.


El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal, ha animado esta semana el debate sobre la Ley de Memoria Democrática con una declaración tan diáfana que nos estremece. "Respetando las normas de la dictadura, conseguimos avanzar hacia la democracia". La definición del orden constitucional español es brillante. Por un lado, desnuda la verdadera naturaleza de la formación naranja, una derecha extrema que siempre se paseó con el disfraz del centrismo. Por otro lado, explica la genealogía tiránica de la Transición, un proceso político erigido sobre la sangre de quienes se atrevieron a impugnarlo.

La ley de memoria democrática del gobierno de Sánchez ha levantado en la derecha cavernaria la misma polvareda que levantó en su día la ley de memoria histórica de Zapatero. Siempre da satisfacción oír bramar a viejos tiranosaurios del bipartidismo como Felipe González o José María Aznar. Algunas víctimas no reconocidas, entre ellas los familiares de Joxi Zabala o Esteban Muruetagoiena, han visto en la nueva ley un sutil destello de esperanza. La fundación Egiari Zor lo ha tomado como un paso "pequeño pero importante" hacia el reconocimiento de las víctimas del Estado. Por otro lado, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lamenta los enormes agujeros negros del texto.


Los homenajes y reconocimientos contribuyen a sanar heridas. Es agradable escuchar la ilusión de algunas víctimas que han sido ninguneadas durante tantas décadas de desprecio institucional. Persiste, sin embargo, el muro impenetrable de la impunidad. No sé qué pensará la familia de Gustau Muñoz. Imagino que agradecen los aplausos, pero más valdría un poco de justicia. 

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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