OPINIÓ

A l’inrevés: «unos payos aixaridos»

«Tanto se me da como vista la gente, en cuerpo de camisa o en calza corta. Aquí en el pueblo todo es más calmado y la gente más seria y ferma»

per Josep-Lluís Carod-Rovira, 18 de maig de 2022 a les 20:00 |
Está fuerza bien de ver películas antiguas, como la famosa Allò que el vent s’endugué, Els deu manaments o El cuirassat Potemkim. Lo hacemos cuando vamos al pueblo y por TVE pasan también programas de hace años, en la serie TVE a chorro hecho, mientras la mainada come llepolías y fuera los payeses vuelven del trozo. Endollamos el aparato y listos!
 

Tanto se me da como vista la gente, en cuerpo de camisa o en calza corta. Aquí todo es más calmado y la gente más seria y ferma. Son unos payos muy aixaridos, que trabajan bien, sin ñaps constantes, ni pedazos, porque son buenos profesionales y nada potineros. Y el sentimiento de compañonía es muy elevado y el de solidaridad también. Hace el efecto que cumplen hilo por randa lo que dijo Jesucristo: "Estimeu-vos els uns als altres".
 

Vivir en un pueblo no es que sea como Alícia en terra de meravelles, pero tiene su qué, muchas cosas positivas. La canalla juega a fetamagá y se inventa su cau para los animales y su amagatall donde esconderse. La verdad es que no y vamos mucho, al pueblo, pero allí todo es muy agradable, distinto, incluso cosas elementales como salir a lanzar la broza. Y cuando sucede quelcom que rompe la monotonía todo hombre habla del tema.
 

El tiempo va como dice el refrán, a poc a poc i bona lletra, porque ya se sabe que de mica en mica s’omple la pica. Hay profesiones, ya desaparecidas en la ciudad, que todavía y perduran, que han pasado de padres a hijos porque la sabiduría popular ya asegura que fills de gats agafen rates, como dicen en catalán.
 
Desde casa nuestra se ve el mar a lo lejos, incluso algunos bajeles navegando, no solo de carga y cruceros, sino también los de pesca de arrossegament. El ayuntamiento es una antigua casa pairal señorial, tancado a su alrededor con una tanca de madera pintada con un color llampante. En el taulell de recepción està el señor Cots, con su característivo escuradientes en la boca y su crosa inseparable desde que tuvo un accidente, hace ya años, cuando fue atropellado por un coche cuyos ocupantes venían de una noche de sarau y disbaucha.
 
El conductor, que al principio se hacía un poco el fachenda, intentó hacer ver que no y era todo, que no fue consciente de la situación, pero el mal ya estaba hecho. Cale reconocer que, de casos com estos, en el pueblo, no en tenemos muchos, felizmente, y estos irresponsables eran unos capsigrañs, unos ensas, unos carallots. La gente debe ser prudente en el espacio público y adonarse de sus limitacions, porque ya lo decía y bien Sócrates: Coneix-te a tu mateix.
 
La fiesta mayor, que coincide con mi aniversario, tiene mucha trempera. Los amigos, como es lógico, me cantan el obligado Aniversari feliç, aniversari feliç!, aunque los más pequeños van a lo suyo, con su Anys i anys, per molts anys, a la una per molts anys, que es lo que ven en la tele. Las calles estan de gom a gom de gente de los pueblos vecinos y de la ciudad y el comercio está contento. Objetivo asolido, pues.
 
Estos días los horarios son más flexibles y todos sabemos que los jóvenes no harán caso de la recomendación de volver a casa no más tarde de cuartos de una y cuando llegan ya son las dos tocadas. A veces pasan cosas divertidas. Como cuando el barbero se enfadó con su mujer y tuvo celosía de un forastero que le hacía el ojito, sin adonarse que aquel tenía un tic nervioso. Suerte que lo vio pronto y no se acabó embolicando la troca.
 
Me gusta sentarme a la fresca, bajo el rafal de la entrada de casa nuestra y releer a los clásicos: Gabriel Ferrater, Joan Fuster, Guillem Viladot, entre otros. Siempre se aprende quelcom, claro. Y me encantan las citas de personajes históricos, como Hannah Harendt (Escollir el mal menor et fa oblidar que esculls el mal), Albert Camus (La justícia és com la democràcia. O és total o no existeix), o Albert Einstein (Hi ha una força motriu més poderosa que el vapor, l’electricitat i l’energia atòmica: la voluntat). Y ya os he hecho cinco céntimos de mi vida en el pueblo, d’acord?

 

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Josep-Lluís Carod-Rovira
Cambrils, 1952. Filòleg i escriptor. Ha estat conseller en cap i vicepresident del govern de Catalunya, diputat al Parlament i diputat electe al Congrés de Diputats d'Espanya. Ha dirigit la Càtedra sobre Diversitat Social de la Universitat Pompeu Fabra.  Autor d'una quinzena de llibres, dirigeix la col·lecció divÈrsia, Biblioteca Bàsica dels Països Catalans. Membre de la Colla Jove dels Xiquets de Tarragona i de l'Agència Catalana de l'Arengada (ACA), li agrada la mar, llegir, escriure, viatjar, passejar, l'allioli de la Fonda dels Àngels, la salsa de calçots de la Montserrat Coll, la ironia i l llibertat. És pare de dos fills i una filla i avi de tres néts i una néta.
 
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