OPINIÓN

Analfabetos

«La inmersión lingüística en catalán garantiza que todo alumno pueda adquirir destrezas en dos lenguas»

per Jonathan Martínez, 25 de novembre de 2021 a les 20:00 |
Hace más de veinte años, el infausto juez Garzón comenzó una cacería contra aquello que llamaban, con poco rigor y mucha propaganda, "el entorno de ETA". La terminología era extremadamente eficaz. Se supone que ETA era un núcleo expansivo que iba irradiando terrorismo en círculos concéntricos y todos los ciudadanos vascos, en mayor o menor medida, caíamos dentro de algún anillo periférico y por lo tanto supurábamos amonal y cloratita. Todavía hoy, después de diez años sin ETA, nos demonizan con las mismas acrobacias argumentales de aquellos tiempos. Al fin y al cabo, tomar a la gente por imbécil funciona a las mil maravillas.

El safari de Garzón, por grotesco que parezca, comenzó contra una distribuidora de bacalao noruego y continuó con periódicos y radios hasta alcanzar a una coordinadora de profesores de euskera. Nuestros amigos, maestros de aquella lengua endiablada, se habían convertido por arte de magia en peligrosos criminales de subfusil y pasamontañas. Entiendo que la gramática vasca cause estragos en los alumnos y que el estudio de los casos y las declinaciones haya provocado más de un dolor de cabeza. Pero incluso así parece disparatado suponer que aquella legión de enseñantes actuara desde 1976 al servicio de ETA.

La coordinadora se llama AEK, que en román paladín —y por simplificar— quiere decir alfabetizadores. Es decir, gente que remedia el analfabetismo. El término me parece preciso porque estoy convencido de que todos somos de un modo u otro analfabetos. Todos desconocemos alguna lengua —de hecho desconocemos casi todas— y las que conocemos no llegamos jamás a dominarlas por completo. De modo que alguien cuya lengua materna sea la vasca también puede alfabetizarse en AEK, por ejemplo para hablar y escribir con solvencia la versión estándar y normalizada del euskera.

Cursé Filología Hispánica por amor a la literatura latinoamericana y no tuve más remedio que adentrarme en los matorrales de la lingüística. Entre mis compañeros hay gente de todos los pelos pero ninguno, ni siquiera aquellos que profesan un furibundo nacionalismo lingüístico, puede decir que no ha estudiado la diglosia. La diglosia explica que en un mismo territorio cohabiten dos lenguas y que una de ellas goce de mayor prestigio. Mayor acervo literario. Mayor solidez. En esa convivencia desigual hay dos opciones. O dejar morir a la lengua minorizada o compensar el desequilibrio.

En un mundo rodeado de televisiones en castellano, periódicos en castellano, series en castellano, películas en castellano, la inmersión lingüística en catalán garantiza que todo alumno pueda adquirir destrezas en dos lenguas. Una más que en el monolingüismo cerril que alientan los tribunales. Recuerdo un viejo aforismo que algunos atribuyen a Camilo José Cela: "no hay peor analfabeto que aquel que sabiendo leer y escribir, ni lee ni escribe". No sé lo que opinaría Cela sobre la inmersión, pero sé que hay analfabetos peores. Aquellos que sabiendo leer y escribir, no permiten ni que se lea ni que se escriba.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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