OPINIÓN

Viva la muerte

«Muere la inteligencia cuando los tribunales desafían los consensos históricos más elementales para otorgar carta de naturaleza a la glorificación del fascismo»

per Jonathan Martínez, 26 d'agost de 2021 a les 20:00 |
(Puedes leer aquí la versión traducida al catalán)

Hace ya muchos años, por un azar que no viene al caso, compartí una cena con Carlos Rojas. Sé que a mucha gente su nombre no le resultará familiar. Otros quizá recuerden alguna de sus novelas históricas galardonadas allá por los años setenta. Su biografía de Manuel Azaña no solo conquistó el Premio Planeta en 1973, sino que además fue un bestseller con tiradas de una magnitud impensable en nuestra era digital.


El caso es que Carlos Rojas, barcelonés de nacimiento y profesor en Estados Unidos, nos obsequió durante una sobremesa con una lección histórica sobre la Legión Española. Me fascinaron las andanzas de José Millán-Astray, el militar obsesionado con los códigos samurái que en 1920 fundó el Tercio de Extranjeros a imagen y semejanza de la Legión Extranjera Francesa.

Yo había leído las memorias legionarias de Francisco Franco en Diario de una bandera. De pronto he recordado que Millán-Astray dedicó al comandante un prólogo elogioso. Cuando hubo de organizar la Legión, dice Millán-Astray, pensó en Franco como Jefe primero. En justa correspondencia, Franco lo pondrá al frente de la Oficina de Prensa y Propaganda durante el alzamiento contra la República.


En su biografía sobre Franco, Paul Preston cuenta que en 1922 la Legión ofreció como tributo a la duquesa de la Victoria una cesta de rosas coronada por las cabezas cortadas de dos rifeños. La crueldad legionaria fue una escuela de sadismo para toda una hornada de militares que alzaron las armas en 1936.

Este pasado martes, el Ayuntamiento de Madrid ha repuesto la placa que honraba a Millán-Astray en el distrito de La Latina. La decisión no solo cuenta con el respaldo del PP, Vox y Ciudadanos, sino que además viene avalada por una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La sentencia, que también ordena restaurar una placa de homenaje a la División Azul, sostiene que no se puede probar la participación de Millán-Astray en el golpe de estado ni en la guerra.


En 1995, Carlos Rojas tituló su nuevo libro con las dos frases más famosas que el mito atribuye a Millán-Astray: ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! Aborda el desencuentro entre el general y Miguel Unamuno en Salamanca. La profecía se cumplió. Muere la inteligencia cuando la pedagoga zamorana Justa Freire, represaliada por el franquismo, pierde una placa de homenaje en beneficio de sus perseguidores. Muere la inteligencia cuando los tribunales desafían los consensos históricos más elementales para otorgar carta de naturaleza a la glorificación del fascismo.

En febrero del año pasado, cuando el Covid-19 todavía parecía una amenaza remota, supe del fallecimiento de Carlos Rojas. Me apenó la noticia, pero ahora me consuela saber que aquel hombre vivaracho y entrañable jamás verá el esperpento que hemos visto esta semana. La apología de la barbarie. La brutalidad disfrazada de nostalgia. La colaboración de estamentos políticos y judiciales que se creen democráticos, pero que todavía desprenden el inconfundible hedor de las cunetas.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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