OPINIÓN

Trabacaciones

«En un mundo regido por la tiranía de la conectividad, las vacaciones representan el sagrado derecho a desenchufarnos»

per Jonathan Martínez, 29 de juliol de 2021 a les 19:55 |
(Puedes leer aquí el artículo traducido al catalán)

Cuenta el historiador Eric J. Hobsbawm que los jornaleros artesanales ingleses, disconformes con los horarios que les imponían sus patronos, se tomaban la licencia de no empezar la semana de trabajo hasta el martes. Era la tradición del San Lunes, uno de los logros más infravalorados de la historia de la resistencia proletaria. Después, la Revolución Industrial implantó la dictadura del cronómetro en las fábricas e impuso regímenes disciplinarios tan severos, jornadas tan dilatadas y salarios tan pobres que la clase obrera solo tenía tiempo libre para comer, dormir y rezar.


Karl Marx explicará el concepto de alienación asegurando que el trabajo "no es la satisfacción de una necesidad, sino un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo". Lo explica ese viejo proverbio inglés que Jack Nicholson teclea obsesivamente en El resplandor. "All work and no play makes Jack a dull boy". El negocio sin ocio embrutece a cualquiera. O con palabras de Marx, el asalariado "solo se siente en sí fuera del trabajo y en el trabajo fuera de sí".

Podría parecer que en el nuevo tecnocapitalismo, en tiempos de Zoom, Teams y Slack, todas las enseñanzas de la historiografía obrera han quedado obsoletas. Que ya no existen las jornadas esclavistas de la economía fabril. Que el teletrabajo, consolidado durante la emergencia sanitaria, terminará reportándonos un caudal infinito de beneficios sin contraprestaciones.


Pero ha llegado julio y una vez más sale a la venta la misma moto averiada de los últimos veranos. "Las trabacaciones, una nueva forma de combinar el trabajo con el tiempo libre", dice la Cope. "Teletrabajar y estar de vacaciones, ¿es posible?", dice El Confidencial. "El teletrabajo se impone en vacaciones", dice Forbes. "Trabacaciones, cómo combinar el tiempo libre con el trabajo", dice Expansión.

El desarrollo tecnológico presenta un reverso oscuro. Se ha instalado en nuestra vida cotidiana una cultura de la hiperconexión que nos exige atender correos electrónicos laborales a cualquier hora del día. El doble check azul de WhatsApp nos reclama una respuesta inmediata a un mensaje intempestivo del jefe. La geolocalización y la vigilancia multicámara de los empleados ya no es una distopía literaria sino un hábito en muchos centros de trabajo.


Existe la tentación de pensar que los derechos laborales se conquistan de una vez y para siempre. Que la jornada de ocho horas es ya un logro histórico irreversible de la huelga de La Canadiense. Que el descanso es un derecho inamovible. Pero el régimen económico vive en permanente mutación y los dueños de la barraca continúan tratando de adiestrarnos para que el ciclo infinito del capital colonice nuestro tiempo de asueto.

La historia de las luchas obreras es la historia de la conquista del tiempo libre. Y en un mundo regido por la tiranía de la conectividad, las vacaciones representan el sagrado derecho a desenchufarnos.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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