opinió

La cosa vasca

«Gestionar la euforia es placentero pero hay que aprender a gestionar la frustración»

per Jonathan Martínez, 1 de juliol de 2021 a les 20:00 |
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Hace unos meses, el Foro Social Permanente me invitó
a intercambiar ideas alrededor de la paz vasca en un acto público que por fin celebramos ayer en Bilbao. En el diálogo con Agus Hernan aparecieron las mismas viejas inquietudes que rodean a todo conflicto armado. Víctimas. Presos. Relato. Es asombroso, pero hace algunos años descubrí en una visita a Belfast que la sociedad irlandesa andaba lidiando con los mismos nudos que ahora tratamos de desatar en tierras vascas. Como si unos choques políticos fueran oráculo de otros.

 
Si alguien se sentía tentado a creer que el jaleo vasco había terminado, ayer mismo llegó la Guardia Civil para detener a dos dirigentes de Sortu en una operación ordenada por la Audiencia Nacional. Al parecer, les acusan de haber organizado actos políticos que la propia Audiencia Nacional ha circunscrito en otras ocasiones al ámbito de la libertad de expresión. No en vano, la semana pasada Estrasburgo condenó a España por haber castigado las palabras de Tasio Erkizia durante un mitin que los jueces españoles consideraban delictivo.
 
Hubo un tiempo no lejano, lo recuerdo, en que la sociedad catalana puso un ávido interés en conocer los pormenores de la encrucijada vasca. Por un momento cundió la sensación de que las dinámicas represivas que el Estado estaba activando en Catalunya ya habían sido ensayadas en el laboratorio de la Zona Especial Norte. Si Irlanda me pareció un oráculo de lo que estaba por ocurrir en Euskal Herria, no es descabellado que nuestro bagaje pueda servir de inspiración en otras latitudes. Incluso si la intensidad o la naturaleza de los conflictos fuera diferente.

 
Durante los días que precedieron al referéndum del 1-O, a muchos vascos nos sorprendió el optimismo incorregible de los organizadores. Quisimos empaparnos de aquel entusiasmo aun a sabiendas de que pronto llegarían las pelotas de goma, las porras, las multas, la prisión y los juicios fraudulentos en algún tribunal ingrato. Mucha de la gente con la que hablamos en Barcelona nos aseguró que no, que los ojos de Europa estaban puestos en aquel evento y que la represión general era una hipótesis improbable. Lo cierto es que Estrasburgo llegará pero demasiado tarde.
 
Por supuesto, ni los vascos éramos más astutos que los catalanes ni los irlandeses eran más despiertos que los vascos. Lo que ocurre es que la historia es una maestra implacable. Todo lo que alguna vez ha funcionado en algún lugar del mundo está llamado a repetirse en otra geografía y contra otra gente. Si me preguntan ahora qué puede aportar la cosa vasca a otras experiencias, diría que la paciencia es una virtud revolucionaria. No existe la solución mágica del velocista sino el tesón del maratoniano. Diría que gestionar la euforia es placentero pero hay que aprender a gestionar la frustración.


Poned nombre a todos los represaliados. Detrás de cada uno hay una historia. Buscad la enseñanza de otros pueblos. También nosotros nos impregnamos de vuestras enseñanzas.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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