opinió

La izquierda disyuntiva

«A estas alturas del posfranquismo, cabe repetir que son legítimas todas las batallas contra todas las formas de explotación»

per Jonathan Martínez, 17 de juny de 2021 a les 20:00 |
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En los últimos meses, algunas cabeceras de la derecha española se han consagrado a la insólita disciplina de definir cómo debe ser un buen izquierdista. Es una lejana tradición que la propia izquierda, desmigajada en una inconexa sopa de siglas, se apuñale por diferencias que el común de los mortales considera intrascendentes. Sin embargo, no resulta tan habitual que la derecha se inmiscuya con tanto ahínco en los debates y tercie a favor de unos y en contra de otros.

Para el star system del periodismo derechista, existe una izquierda beatífica que se preocupa por las condiciones materiales de la clase trabajadora y que no pierde el tiempo en querellas provincianas porque ha abrazado el patriotismo español, que como todo el mundo sabe, es la forma más perfecta de universalismo. Conforma un bastión de resistencia, dicen, frente a esa izquierda desnortada que ha dilapidado sus energías en la defensa de los derechos de las mujeres, de los inmigrantes y de los homosexuales. Paparruchas de tercera fila.

Se podrá objetar lo evidente. Los mismos medios que patrocinan propuestas neofalangistas bajo el rótulo de "izquierda" defienden desde sus páginas los más indecentes atropellos contra la clase trabajadora. Criminalizan las luchas obreras. Satanizan las protestas sociales. Pero más allá de las evidencias, me exaspera hasta el tedio la obsesión por avivar discusiones tan estériles como superadas. Y sobre todo, me aburren las falsas disyuntivas. La insistencia en que establezcamos una escala de prioridades entre anhelos perfectamente complementarios.

"Ser de izquierdas es incompatible con ser independentista", decía hace unas semanas Salvador Illa. Como si toda la izquierda latinoamericana no se hubiera construido sobre la emancipación de sus respectivos países. Como si el propio fundador del PSOE, Pablo Iglesias Posse, no hubiera defendido la independencia de los pueblos en las Cortes españolas.

"El feminismo divide a la clase obrera", dice el tertuliano de las tres y media. Como si el capitalismo no hubiera prosperado sobre la división sexual del trabajo y sobre la expulsión de las mujeres de la economía salarial para retenerlas en el agujero negro de los trabajos reproductivos. "El antirracismo pertenece a la agenda globalista", canta el cantamañanas de madrugada. Como si el capitalismo no hubiera ensanchado sus dominios sobre el expolio colonial, sobre la usurpación de tierras y sobre la explotación de mano de obra esclava.

En las postrimerías del franquismo, Jean-Paul Sartre dejó escrito que los jacobinos franceses y españoles compartían con los conservadores su querencia por un mismo esquema de dominación. A estas alturas del posfranquismo, cabe repetir por penúltima vez que no se deben aceptar disyuntivas artificiales. Que son legítimas todas las batallas contra todas las formas de explotación. Y que si alguien se siente alejado de esas aspiraciones, siempre encontrará refugio a la vera de Vox. Muchos agradeceremos el ejercicio de sinceridad.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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