opinió

Hasél y la miedocracia

«Disfrutad de vuestra impecable neutralidad. Algún día también irán a por vosotros»

per Jonathan Martínez , 11 de febrer de 2021 a les 20:00 |
Llegiu aquí la versió en català de l'article de Jonathan Martínez

Cuando se publiquen estas palabras,
el rapero Pablo Hasél estará a punto de ingresar en prisión bajo la acusación de haber injuriado a la monarquía. “España es una democracia plena”, afirma la ministra Margarita Robles mientras Valtònyc se refugia en Bélgica para no ser encarcelado por injurias contra la Corona. “España es una democracia plena”, dice la ministra Arancha González mientras doce jóvenes vascos declaran en la Audiencia Nacional por haber simulado el derribo de una estatua de Felipe VI. “España es una democracia plena”, repite la ministra Reyes Maroto mientras la televisión pública decapita con grandes aspavientos al trabajador que rotuló “Leonor se va de España, como su abuelo”.

 
La estrategia comunicativa de los altos cargos del PSOE anda a medio camino entre el spam comercial y la canción de parvulario. La cuestión es que los guardianes de la marca España han salido en tromba a defender la reputación del orden constitucional con un estribillo entonado en falsete. Como uno de esos policías de película que aparta de la escena del crimen a los viandantes. Aquí no hay nada que ver. Circulen. El problema es que al zurcido se le saltan las costuras. Un país democrático no debería sentir ninguna necesidad de andar por ahí reivindicando su democracia. El énfasis en el disimulo los delata.


Mientras los cómplices del asedio silban y miran hacia otro lado, el diario Público contabiliza alrededor de 150 condenas por delitos de opinión. Los datos están ahí en toda su crudeza. El incremento de denuncias por apología del terrorismo cuando ni siquiera se registran atentados. La ley mordaza que el Tribunal Constitucional ha avalado esta misma tarde y que un gobierno cobarde no se atreve a derogar como había prometido. La deformación del delito de odio, que debería proteger a colectivos vulnerables, pero ha terminado amparando a la Guardia Civil y a pandillas nazis. Da igual que Estrasburgo haya pintado la cara un par de veces a los jueces que aplican un estatus de protección especial a la Corona.

En España la justicia no es una balanza sino una apisonadora. Y la cárcel parece un precio demasiado alto por cantar verdades. Su objetivo es que sientas en la nuca el aliento del castigo cada vez que gritas una opinión, cada vez que expresas una crítica, cada vez que sales a la calle a defender lo que consideras justo. España es una miedocracia plena. Recordamos a los 21 detenidos de la Operación Araña. Recordamos cuando encarcelasteis a Alfredo Remírez por escribir en Twitter. Recordamos los procesos contra César Strawberry, Cassandra Vera y Guillermo Zapata. Recordamos a los titiriteros.


Tenemos la suerte de escuchar algunas voces valientes, las más silenciadas, las más perseguidas. Y tenemos la desgracia de escuchar silencios pusilánimes, títeres mediáticos que se mojan menos que un beduino. Disfrutad de vuestra impecable neutralidad. Algún día también irán a por vosotros.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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