OPINIÓ

El regreso de las momias peperas

«Casado ha convertido al PP en una versión rediviva de 'The walking dead' donde los muertos vivientes campan a sus anchas por un paraíso de sobresueldos y gobiernos trifachitos»

per Jonathan Martínez , 27 de febrer de 2020 a les 20:00 |
Los más ancianos del lugar recordarán aquel tiempo lejano en que Pablo Casado se dejó crecer la barba. Fue allá por agosto de 2019. Prácticamente la prehistoria, habida cuenta de la velocidad con que gira el mundo. Las tertulias del periodismo chismorreico, avezadas en cuestiones capilares, le dedicaron largos minutos televisivos. Guapetón. Queremos un hijo tuyo. Etcétera. Hubo otras voces más espabiladas que detectaron la triquiñuela. Casado venía de arrearse un piñazo colosal en las elecciones generales de abril y era urgente mudar de aspecto. Para ser exactos, el hijo predilecto de Aravaca había dilapidado la mitad de los diputados que obtuvo Rajoy en 2016. De 137 a 66. Et felicito, fill.

Pero la derecha pija, vitaminada con mensajes de autoayuda, concedió una nueva oportunidad a Casado. El fracaso es no intentarlo. Sal de la zona de confort. Etcétera. Algún agudo asesor sospechó que el tono radical —más bien fachuzo— del nuevo PP había perjudicado a las aspiraciones presidenciales de Casado. Pero en noviembre se reabrían las urnas. Había que transmitir moderación y recuperar el centro. Había que proyectar la imagen renovada y barbuda del candidato. Las operaciones de camuflaje no son extrañas a la formación conservadora. Los asesores de Aznar ya decoloraron su bigote en los últimos años noventa con el propósito de mitigar la severidad de sus facciones.


Pero no basta con vestir a la mona de seda. La derechona española del PP y Ciudadanos, que en un tiempo quiso proyectar sensatez y sentido de Estado, ha terminado reducida a una versión freemium de Vox. Los ultraderechistas de Abascal son quienes marcan el tono y el contenido del debate. En Catalunya, donde el PP ha ido cayendo hasta los últimos fosos de la marginalidad, Casado ya intentó el viraje ultra con Josep Bou. Poco tardó en conocerse que, en sus años mozos, el flamante candidato a la alcaldía de Barcelona había militado en Fuerza Nueva. Pero el PP deparaba otra sorpresa a las urnas catalanas. Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, XIII marquesa de Casa Fuerte, iba a encabezar la candidatura al Congreso de los Diputados por Barcelona. Moderación en vena.

Las urnas catalanas y vascas son el laboratorio idóneo para experimentar con momias posfranquistas. En un último golpe de mano contra el PP vasco, Casado ha fulminado a Alfonso Alonso para reemplazarlo por el caducado Carlos Iturgaiz y formar una insólita coalición con Ciudadanos. Iturgaiz ha arrancado la campaña reclamando la ilegalización de EH Bildu y recuperando a la vieja guardia de la caspa aznarista: Jaime Mayor Oreja, María San Gil y el propio José María Aznar acompañarán al candidato en sus desventuras. Pablo Casado ha convertido la sede de Génova en una versión rediviva de The walking dead donde los muertos vivientes abandonan sus sepulcros y campan a sus anchas por ese paraíso de sobresueldos y gobiernos trifachitos. El hedor a zombi pepero se expande a la velocidad del coronavirus. Y eso no hay barba que lo tape.

 

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Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
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