Junts fem més Nació     FES-TE SUBSCRIPTOR

opinió

Quim Torra y el desencanto

«El entusiasmo nacional del referéndum del 1-O ha dejado lugar a largos periodos de frustración y escepticismo»

per Jonathan Martínez , 30 de gener de 2020 a les 20:00 |
El desencanto es una película ya clásica, rodada en el estricto blanco y negro del tardofranquismo. Vemos a Felicidad Blanc, viuda del poeta falangista Leopoldo Panero. Vemos al joven Leopoldo María Panero, bala perdida nacida de aquel matrimonio. Madre e hijo acomodados en el mismo banco. Ella rememora tiempos mejores y relata una vieja anécdota del padre Palomar, un sacerdote preocupado por la deriva del niño díscolo. “Leopoldo puede ser todo o nada”. El joven Leopoldo, ya talludo, reacciona. “Yo creo que tenía mucha razón. Sobre todo en lo segundo”.

Esta semana hemos asistido al fallecimiento por inanición de la XII legislatura del Parlament de Catalunya. Una aventura que tuvo un arranque forzoso en enero de 2018 después de unas elecciones convocadas desde Madrid. El desarrollo no ha podido ser más accidentado. Uno por uno, todos los candidatos a presidir la Generalitat han sido descalificados por un jurado parcial y comprado. No pudo investirse Carles Puigdemont. Lo intentó Jordi Turull pero terminó entre rejas. A Jordi Sànchez ni siquiera le permitieron abandonar su celda.

Por fin, cuando parecía que los poderes del Estado no planteaban objeciones al mandato de Quim Torra, llegó la Junta Electoral con las rebajas. A estas alturas, que la Mesa del Parlament haya aceptado retirar el acta al President me parece anecdótico. Hace ya mucho tiempo que la democracia catalana está secuestrada por poderes políticos, mediáticos y judiciales que manejan los hilos a muchos kilómetros del parc de la Ciutadella.

En 1975, la muerte de Franco desató una especie de euforia colectiva, un frenesí democrático, una sensación compartida de que los tiempos estaban a punto de cambiar y todos los sueños parecían posibles e incluso inevitables. En ese clima optimista se desenvolvieron las primeras elecciones de 1977. Tan solo un año después, el referéndum constitucional registró una participación escasa y el nuevo régimen se estrenó en mitad de una sensación general de agotamiento. Es eso que la historiografía llamó desencanto.

Diría que Catalunya está experimentando un proceso parecido. El entusiasmo nacional del referéndum del 1-O ha dejado lugar a largos periodos de frustración y escepticismo. Supongo que la clase dirigente no supo advertir los obstáculos de la vía unilateral ni la magnitud de la respuesta represiva. Se ha insistido poco en una verdad amarga: que construir un Estado no es un milagro espontáneo sino una interminable impaciencia. Una carrera de fondo. Un maratón.

Catalunya, como el niño Leopoldo en El desencanto, puede ser todo o nada. Hace poco más de tres años, la independencia parecía un horizonte tan probable como inmediato. Ahora es habitual encontrarnos con gestos contrariados en mitad de una autonomía intervenida. Han florecido las desconfianzas y las trincheras de siglas. Si la victoria no es posible, al menos sería deseable aprender a gestionar el fracaso. Porque el fracaso, decía Leopoldo María Panero, “es la más resplandeciente victoria”.

 

Mostra el teu compromís amb NacióDigital.
Fes-te subscriptor per només 5,90€ al mes, perquè la informació de qualitat té un valor.

Fes-te subscriptor

 

Jonathan Martínez
Jonathan Martínez (Bilbao, 1982) és investigador en Comunicació Audiovisual. Col·labora en diversos mitjans com Naiz, Ctxt, Kamchatka, Catalunya Ràdio, ETB i TV3. A Twitter: @jonathanmartinz
13/02/2020

No me cambies de tema

13/02/2020

​No em canviïs de tema

30/01/2020

Quim Torra i el desencant

30/01/2020

Quim Torra y el desencanto

17/01/2020

1917

16/01/2020

1917

02/01/2020

​Pedro Sánchez i el banquet del pregadeu

02/01/2020

Pedro Sánchez y el banquete de la mantis

19/12/2019

«​Junqueras y cierra», Espanya

19/12/2019

​Junqueras y cierra, España

Participació