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Servidor public espanyol, ja ho sabíem.Despertaferro, 24/12/2010 a les 15:16
Servidor public espanyol, ja ho sabíem.

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Tu Salvador?Anònim, 24/12/2010 a les 15:00
Vinga no fem brometes, si no vols ni referendums. Tu que has de salvar Mas. Tu nomes et salves a tu mateix, i gracies. Increible que hagi guanyat les eleccions el funcionari espanyolista aquest. Pero be, el Rozell tambe ha guanyat al Barca. Posem nos hi fulles.

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pateticTomppa, 24/12/2010 a les 11:52
Si t'agrada viure a preso no cal salvar ningu ... benvinguts a colonia de Catalunya on som entancantat a viure sense drets ni necessitat que ningu ens salva!

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Feld Marschall Font PaulusMissatge per l'Eduardo de Manlleu, 23/12/2010 a les 16:31
Si us plau podries ser més sintètic i breu als teus textos prosaïcs. "Lo breve si bueno dos veces bueno"
Gràcies,
Visca el 129è President de la Generalitat, Arthur Mas und Gavarró¡
Font Paulus, Oberkommando katalanische bunderwerh

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mas vol dir:Guerau, 23/12/2010 a les 16:01
No sóc un salvador, sóc un servidor públic espanyol i d'espanya

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De día no veo y de noche me espulgo Eduardo González Palomar (Manlleu), 23/12/2010 a les 15:50
La Política en Catalunya requiere tal higienización que pongo en duda que un concienzudo barrido, un enjabonado persistente y un abundante baldeo sean suficientes para disipar el tedio, la resignación y la desconfianza que provoca en el grueso de la ciudadanía. No obstante, a la mayoría de representantes políticos no los hallará por ello llorando a moco tendido sino en disputas pueriles e insustanciales cuando no en magníficas y orquestadas maniobras de distracción para mejor entretener a la opinión pública mientras medran al amparo que les ofrece el Poder. Con la pertinaz crisis económica planeando sobre la mayoría de las familias que residen en esta comunidad, desde cierta formación política (por remarcar el último pretexto para traer a colación un tema que, de todos es sabido, es recurrente desde cualquier postulado ideológico) se han permitido deslizar, a los que somos naturales del lugar, que la actual legislación sobre la financiación de partidos obliga a bordear no sé qué líneas legales para mejor sufragar los gastos que la desacreditada actividad trae aparejada (explicado de este modo incluso despiertan cierta conmiseración, ¿verdad?). Sin embargo, obvian irrespetuosamente que el deseo generalizado del contribuyente es restringir significativamente las ingentes partidas presupuestarias destinadas para tal menester (a quien guste presentar alguna duda sobre lo extendido de la pretensión se le aplaca el prurito invitándole a hacer un referéndum –consulta popular tan anhelada para otros menesteres menos demandados-). Por consiguiente, desde el poder gubernativo, o en su defecto desde el que lo ostentó sucumbiendo a semejantes debilidades, no vacilarán un solo instante en desautorizar sistemáticamente, sin sonrojo alguno, al osado que se manifieste en contra de este perverso orden de cosas establecido desde arriba, con dislates semejantes al “estamos hablando de cantidades insignificantes” (¡más insignificante es la revalorización anual de la pensión de mi querida mamá y…!). Tras el primer golpe defensivo, pasa a ser ineludible contraatacar taimadamente, justo en ese preciso instante en el que reina cierta mezcla de desconcierto e indignación en quien se ha convertido ya en declarado adversario, y lo hacen tratando de seducir al “pesado”. Tienen por costumbre esbozar una almibarada sonrisa al tiempo que espetan un “convénzase, buen hombre, esto que para usted es un gran handicap para el óptimo gobierno de nuestro maltrecho erario público, en realidad, no pasa de ser el chocolate del loro”. Pero si llegado a tan indeseado extremo, el “inoportuno” ciudadano de turno es, además de tozudo, tan corto de entendederas que no capta que nada tiene que hacer ante quienes atienden las apremiantes necesidades del pueblo llano como los que oyen llover, pues, ¡ay madre!, además de retirarles el vocativo de “buen hombre” en menos que canta un gallo, son muy capaces de jurar y perjurar, por lo más sagrado, que susodicho individuo es, ni más ni menos, que el hijo de la mismísima Demagogia.

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De ahí nace la tos a la gallina Eduardo González Palomar (Manlleu), 23/12/2010 a les 15:48
En son de qué, nuestros representantes políticos en Catalunya, interpretaron que esto de gobernar las instituciones públicas iba de colocar cargos públicos de confianza (designación digital) en grado sumo. Por obra y gracia del Tripartito, en torno a medio millar de afines han comido la tira de tiempo de olla grande y ahora toca apearles el tratamiento porque quien presidirá la Generalitat en modo alguno aceptará esa bola. En una de esas, el más que posible sucesor a la Presidencia ya ha manifestado su intención de reducir en un burlesco porcentaje aquellos que los sustituirán. No es necesario masturbarse la mente para llegar a la conclusión de que resulta enormemente tentador para sus incondicionales políticos cubrirse el riñón, durante unos años, por medio de una mera y arbitraria designación oficial. En contraposición, solo pasa por gran estadista quien demuestra la talla de su liderazgo al moderar principalmente a sus propios partidarios. Con semejante declaración de intenciones, sólo nos resta, a los contribuyentes, hacer de tripas corazón o encomendarnos a san pies para evitar quedarnos en la espina de Santa Lucia. Es obvio que en todas partes cuecen habas, pero en la Comunidad Autónoma donde nací a calderadas y peor aún si, en dos paletadas, cualquier lugareño nos señala un ayuntamiento de minúsculo villorrio de nuestro territorio en el que hallaríamos una o varias de estas figuras de las que tanto goza rodearse quien ostenta el Poder. Es más viejo que mear en pared que mezclando lo malo con lo peor, en esta cuestión no iba a ser una excepción, dejamos el castaño oscuro para caer de bruces en la oscura boca de lobo. En sustancia, como la falta de liquidez de la tesorería pública es concluyente y ni a la de tres vamos a vedar el irreductible apego que demuestran nuestros gobernantes a obsequiarse con cargos de confianza, parece sensato exhortarlos a que se den el gusto cuando el número sea razonable; cuando no, que el mal hábito lo sufraguen de su bolsillo y todos henchidos de satisfacción… pasando de cuatro, cada uno fuma de su tabaco.