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Ni a tir de pedraAnònim, 22/12/2010 a les 23:36
Foteu-vos amb la pedrada i el ocaso. Aquí no us fotem ni cas. Ja veieu, es passaràn la vostra retallada per l'entrecuix. Uiiiiiiiii

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Justícia espanyola = injustíciaAnònim, 22/12/2010 a les 22:05
El problema d'acatar les sentències de la justícia espanyola és que la qualificació que té a nivell mundial, està per dessota de Nigeria, Uganda i Arabia Saudita pel que fa a independència, objectivitat, etc. Per tant, el què cal fer és es aplicar el principi del dret romà: "lex iniusta, nulla lex".

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Cadascú interpretaAnònim, 22/12/2010 a les 21:02
Què passa, hi ha partits (PSC i CIU) que han rebut sentències diferents a la resta??

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ocaso del imperioLBA (BCN), 22/12/2010 a les 19:48
Don Eduardo González de Palomar, me parece muy bien lo que usted escribe. Es cierto, no es de recibo que en un país democrático las sentencias judiciales se pasen por el arco de triunfo. El problema pero es que España tiene grandes problemas para ser un país cohesionado y sensato, pues en la desobediencia civil y política a los dictados de la metrópoli se basaron y se basan las voluntades de libertad de los pueblos de las colonias para desgastar y desautorizar las instituciones foráneas. Y España no ha entendido que hay un pueblo, el catalán, que ya ha iniciado hace tiempo, y se ha agudizado en cuanto se ha puesto negro sobre blanco, este proceso de desapego, desinterés emocional, y de desobediencia "natural" por obvia de lo que dicten en la capital del reino de España. No se trata de ultras, catalanes o españoles o castellanos, se trata simplemente que siendo grandes amigos y vecinos, no estamos dispuestos los catalanes, la gran mayoría de ellos, que los vecinos nos digan cómo debemos gobernarnos por imposición de sus leyes. Los caminos se separan, Cataluña tiene vocación europea y tiene convicción nacional, tiene carácter propio integrador como nadie, capacidad para entender otras lenguas y culturas más allá de la propia, pero los tiempos coloniales van tocando a su fin. Y todo porqué cada cosa vuelve al cabo de los años o de los siglos a su sitio, porqué la sensatez y la obviedad hace que los pueblos cohesionados convencidos de si mismos sean inmensamente más productivos y competitivos, y tengan una mayor capacidad de cooperar, pues normalmente son de tamaño más pequeño y tienen cierta humildad en el sentido de que solos no son nada. Recuerde los países con niveles de calidad humana, educativa, etc. más altos del planeta. En esto estamos, y las sentencias y leyes que impiden a Cataluña ser lo que quiere ser, cuanto más estrictas y duras contra la legislación que nuestros parlamentos y gobiernos democráticos aprueban, más inequívocos son los bastonazos de ciego de quien como organización social, España, está moribundo. El nacionalismo español no es sostenible por tener el rasgo característico de imperialismo colonial, no es actual, no tiene buena acogida en el mundo civilizado, y sobre todo es económicamente insostenible. Nada más, tenemos la suerte o la desgracia, mi querido contertulio de Manlleu, de vivir este proceso de descomposición de aquella patria, cuya bandera seguramente usted también como yo juramos a los sones de cornetas de alguna de las marchas militares del imperio. Lo que no nos puede quitar nadie es que las personas de la Península Ibérica seamos muy buenos vecinos entre nosotros. Esto es lo que queda, lo demás dejemos que cada pueblo sea lo que desea íntimamente ser.

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GONZALES COLOMSAnònim, 22/12/2010 a les 19:25
Marxa al teu pais i moret alla.

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Como pedrada en ojo de boticario Eduardo González Palomar (Manlleu), 22/12/2010 a les 19:10
Pocos lugares hallará en Europa occidental, en la cual se presupone cierta calidad democrática, donde la impunidad con la que actúan ciertos políticos (ultracatalanistas) encuentre mayor y mejor gloria que en Catalunya. Pasa con demasiada frecuencia que si se pernocta bajo albergue nacionalista, todo lujo de atenciones a cuenta del erario público (subvenciones); si no… a la fonda del sopapo, que por un real dan dos platos. Basta echar un vistazo al libro de registro del Gran Hotel Parlamentario para percatarse de que los apellidos de categoría patria, minoritarios entre el pueblo llano, constituyen una arrolladora mayoría: revelador, ¿eh? A mayor abundamiento, figúrese que en el apartado de “motivo de la estancia” del formulario de inscripción, que con esmerada amabilidad hacen cumplimentar en recepción, el huésped catalanista, indica de manera explícita: “para quebrantar las leyes vigentes” (no acatar las sentencias de cierto tribunal, por poner un solo ejemplo de los muchos que prodigan en facilitarnos). Pues llegado el caso, la Hospedería de Interior del regio lugar se quedará más fresca que el dormitorio de una rana y con más razón que un santo porque es de justicia que la declaración del confeso es determinante pero no concluyente: paciencia y barajar. Le aconsejo que aún no se apee del burro en el asunto de marras porque al mejor escribano se le cae un borrón y, en las más de las veces, sucede que el jacobino huésped en sus fehacientes transgresiones legales, a la sazón, perjudica de manera manifiesta al conserje, maître o botones ante las mismísimas barbas del “detective d’esquadra” de la tetrabarrada Residencia Nacional. Pues ni por esas, “casualmente” el vigilante verá menos que un martillo enterrado en paja, esto es, que este endémico malhechor (“patriota”, como acostumbra a decirse por estos lares donde me trajeron al mundo) tiene todos los números para seguir campando por sus respetos. Es más, en ocasiones, hay humilde asalariado, que no sabe ni a tocino aunque le unten, que, en arranque de cándida osadía (suponga -sé que es mucho suponer-), se planta ante la Comisaría de la Dirección para informar del atropello a plana y renglón. No se sorprenda si el policía de turno (guasa aparte, a su seguro servidor le ha ocurrido en repetidas ocasiones; vaya, que es verídico) le espeta un “¿qué pretende que hagamos nosotros?, ¡vaya usted y ponga una denuncia al Juzgado!” y como hay agraviado que ante tamaña indefensión revienta antes que estar callado, entre dimes y diretes, acaba replicando un “si se me atraviesan los cables y le atizo una pedrada a la farola de ahí enfrente, ¿me denunciarán ustedes o también se cruzarán de brazos, esperando que otro modélico ciudadano se tome la molestia de ir al Juzgado a tramitar la acusación?”. Escribiendo en román paladino, no es necesario redoblar exhaustivas pesquisas para concluir que en Catalunya por ningún cabo se encuentra que muchos ultracatalanistas y las leyes de que nos hemos dotado en democracia confluyan. En suma, es feo como un pecado que lo advierta, mas topándote con alguno de los referidos… fíate de la Virgen, pero corre.